viernes, 1 de abril de 2011

2 de abril 1982 – 2011

El 2 de abril es un día de duelo. Por los caídos, por los que volvieron, por el engaño y la complicidad de la prensa con la dictadura.
Sí, dictadura con minúscula aunque sus crímenes hayan sido mayúsculos.
Nuestros chicos, “Mis Chicos” que no voy a dar sus nombres por respeto. Esos que se fueron con poemas en los bolsillos y Sui Géneris en los oídos... Esos a quienes hicieron crecer de golpe… LOS MÍOS que afortunadamente volvieron y pude besar y abrazar nuevamente, los otros, los que quedaron… Esos Chicos que no recibieron absolutamente nada de todas las colectas que hicimos… Esos Chicos que, hoy hombres, despiertan de noche ante el menor ruido… Esos Chicos que sienten parálisis en sus caras apenas deben enfrentar situaciones nuevas…
Esos Chicos que me contaron, de primera fuente no es broma, cómo estaban en una trinchera de Puerto Argentino cuando los abandonó su “jefe” (no sé de grados militares), cómo debieron calentar en jabón una cebolla helada por ser el único alimento disponible, cómo salió un compañero, al que yo no conocía, a buscar comida y voló por pisar una mina, cómo le llevaron el reloj a esa madre….
Por todo eso, por todos ellos, porque en esos días de angustia me prometí no callar y buscar justicia, es que hoy, a 29 años, renuevo mis votos NO CALLARÉ JAMÁS LAS INJUSTICIAS, por ustedes y por los otros, los que quedaron ahí por la aventura militar de la dictadura cuya cara visible era la de un borracho.